Cómo.
Tal y como Tarantino copió de Welles esa forma de contar historias a saltitos, (reuerden ese rosebud de citizen Kane y la ida de olla de Pulp Fiction, o la reciente y oscarizada Slumdog Millionaire) Moore utiliza el mismo recurso en Watchmen, yendo y viniendo de 1985 a los años cincuenta y sesenta a lo largo de todo el cómic. No se trata de una trama demasiado complicada, pero si bien la historia es importante, lo es más entender la motivación de los personajes y, sobre todo, el lenguaje y estilo utilizados por Moore, que mantiene en cada página un pulso con el lector, exigiéndole más esfuerzo del que estamos acostumbrados.
A lo indigesto de muchos de los temas tratados de formas cruda y explícita (desde el sentimiento de culpa de una mujer violada, a la indiferencia de las personas anónimas ante un crimen en directo, o la sobrevaloración del ser humano) se le suma los diferentes niveles a los que juega, a veces simultáneamente, convirtiendo su primera lectura en una pequeña tortura para la conciencia y la inteligencia, una segunda lectura en todo un descubrimiento y una tercera y cuarta en una experiencia radicalmente diferente a la primera en la que eres consciente de la magnitud de la obra y su capacidad de síntesis. Intentaré explicarme.
En ocasiones, el texto que acompaña a las viñetas es una narración ajena, como por ejemplo, una locución de radio o televisión, la lectura de un cómic de piratas que hace un personaje, la repetición del texto de otra viñeta
la imagen que lo acompaña modifica el sentido del texto referenciando o ironizando sobre lo que el lector está viendo, o pensando. Este recurso puede ser evidente o sutil, y cualquier detalle del texto o del dibujo es susceptible de ser interpretado, como si las viñetas escondiesen referencias ocultas al propio cómic y a la cultura popular americana. Por ese motivo hacen falta varias lecturas para caer en todas las referencias y disfrutar totalmente de la obra. Y esto es lo que hace tan especial la obra.
Este juego entre el autor y el lector Watchmen lo aprovecha al máximo usándolo en diferentes escalas utilizando simetrías sorprendentes: en temas tratados, sentimientos de personajes, estructuras de capítulos, en viñetas de una misma página, en imágenes en una misma viñeta, y en páginas de un mismo capítulo. Se pueden trazar tantas líneas dentro del cómic que puede llegar a asustar. La repetición de un mismo dibujo, o mancha, o algo que recuerda a otro algo, es totalmente consciente y estudiado, pero no está anunciado, de forma que cada descubrimiento hace sentirte cómplice con el autor.
Un tema aparte merecen los entrecapítulos. La obra se divide en doce capítulos que dejan las últimas dos páginas a material extra. En vez de centrarse en relatos paralelos novelados, Moore introduce elementos de una investigación periodística. Es como si planteara que el lector está interesado en la obra y le ofrece documentos reales que hablan sobre ese mundo alternativo de Watchmen. Empieza con un extracto del libro Bajo la máscara, la biografía de uno de los Vigilantes retirado. Lo siguen informes psiquiátricos de algún personaje, recortes de periódicos, entrevistas publicadas, redacciones a mano de personajes cuando eran niños, documentos internos de empresas
todo un dossier interesantísimo que da un aspecto realista y trabajado de este universo alternativo pero totalmente creíble. Da la sensación de no estar leyendo una obra de ficción, sino un documental exhaustivo sobre una realidad paralela y absolutamente creíble.
En resumen, Watchmen es como una endiablada muñeca rusa de otro mundo que no acepta una sola lectura. (literal y metafóricamente hablando). Es un enorme juego entre lector y autor donde solo hay que dejarse llevar. Tal vez para personajes como yo, que me encanta la historia, el arte popular del siglo veinte, ver el lado manipulador de los medios de comunicación, y darle mil vueltas a los por qués a los cómos
sea la obra más influyente que haya disfrutado.
La precrítica.
Mi resumen de la peli sin haberla visto es que será un soberano bodrio de tres horas que disfrutaré como un enano. Ojalá sea así, pues significará que no se ha vendido. Los temas que hacen de Watchmen tan influyente son los mismos que profetizan su indiferencia en los cines. Estéticamente estará bien, y eso atraerá al público joven, que la compararán con El Caballero Oscuro y se quedarán con el Jocker, obviamente. La crítica la destrozará a caldo, alabando la obra de Moore y diciendo un os lo dije, que era infilmable. Como película no estará a la altura de la obra, pero a mi me hará llorar más de una vez. Solo espero que (pido mil perdones a Alan Moore) me emocione tanto como lo hicieron los Wachowski en V de Vendetta.
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Los Superhérores están acabados. Hoy en día solo hay Piratas. Rorschach. (WATCHMEN)
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For every minute you´re angry you loose sixty seconds of happines
Sobre el dibujo, tal vez lleves razón, la verdad es que soy bastante ignorante al respecto, pero según Moore quería un tratamiento clásico hasta morir, nada de florituras. No dramatizar el dibujo le da más peso al guión y, personalmente creo que es un acierto. Es como si "Casablanca" tuviese efectos especiales. O "Bienvenido Mr Marshal" la hubiesen rodado en 3D. No serían las mismas. Es lo que tienen los clásicos, cuanto menos adornos, mejor.
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Los Superhérores están acabados. Hoy en día solo hay Piratas. Rorschach. (WATCHMEN)
A mi entender es una pena pues si x algo se carac teriza Watchmen es por la humanidad y el realismo de sus personajes. en fin lo dicho, ojala lo hubiera ilustrado Moebius o Kent Williams o Bisley o ... o .........
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Los Superhérores están acabados. Hoy en día solo hay Piratas. Rorschach. (WATCHMEN)
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- Impossible is nothing -
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but no pill can make us happy
тнαηк уσυ ѕσ мυ¢н
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